qué generosa es la vida conmigo, en serio, che, estoy tan tan tan agradecida!
Así sí que dan ganas de darle para adelante con toda, sin miedos, y sin perder la ternura.
Yo te voto, Ernesto, já
Yo te elijo, compañero ;)

lamento mucho cybernautas
que aun no puedan gozar de mi binaria presencia
en todos los sentidos
ya que he caído bajo los encantos
de un deelay de vacas
que no me permiten atragantarme
ni de chips ni de bites ni de miles de horas
mirando esta cajita estúpida
(esperando conexión satelital...)
(musiquita pedorra de lito vitale o vangelis o algo de eso...)
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Y de vuelta al ruedo:
Osidades / Ociosidades (ay qué pecado de palabra!)
"Yo vivia en el bosque muy contento
caminaba caminaba sin cesar
las mañanas y las tardes eran mías
por las noches me tiraba a descansar
pero un dia vino el hombre con sus jaulas
me encerró y me llevó a la ciudad
en el circo me enseñaron las piruetas
y yo asi perdí mi amada libertad.
Conformate me decia un tigre viejo
nunca el techo y la comida han de faltar
sólo exigen que hagamos las piruetas
y a los chicos podamos alegrar..."
Y en el principio era así: agarraba la gallina del cogote, dos vueltas al aire, crac, ñac, a la olla con papas. Para los días festivos, onda un asadito con amigos, carneaba el cabrito, o el corderito y la olla también. Con papas. Y el resto del día, a disfrutar de la vida, para qué más si tengo mi comida, mi techo, mi brasero y cuando quiero un vinito le llevo dos docenas de huevo al dueño de la parra y listo. Eso sí, no tengo wifi ni cinecanal ni las nike todoterreno ni el perfume francés ni el collar que me cuelga del pescuezo. Ah qué? vos decís que no se puede vivir sin eso?...
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¿Y vos para quién trabajas?
"Acá los alemanes hicieron todo, construyeron la Villa desde la nada, eran bien laburantes viste, no como los criollos de este país que eran unos vagos de mierda..." Que Córdoba es la tierra del salame ahumado (después de Tandil, obvio) no es novedad, si consideramos que en la categoría "salame" también entran los operadores turísticos, como así también la mitad más uno del Senado (ah no, esos son "garcas" más que "salames").
Y probablemente, más de un lector de este blog también afirme con rotunda convicción la frase de nuestro amigo, porque está empíricamente comprobado que una buena parte de la gente, sino la mayoría, tiene el cerebro minúsculo y achatado por la caja boba y demasiadas horas de esparcimiento en el shoping. Sí, lo dije, y qué. El que crea lo contrario que avise y vemos si juntamos dos o tres neuronas (aporto la media mía) para planear la Revolución Socialista (no la de los "socialistas" santafesinos que ¡apesta!)
Aún recuperándome de la mordedura de lengua (lo cierto es que el salame era el que manejaba la 4x4 montaña arriba), paso a dar mis explicaciones al caso de por qué considero tal frase "los europeos trabajan, los criollos son vagos" como el cimiento de una ideología cipaya (léase: "el que trabaja para el enemigo") que nos vendieron desde Sarmiento hasta los chacareros-land-rover y que después devino en el "los pobres son vagos, vayan a trabajar" y todas esas giladas nefastas que escuchamos a diario en la radio, la tv y los diarios (aclaro: en el binomio "gilada nefasta" gana lo nefasto, por lógica, la Argentina está llena de giles serviles, o sea: nefastos). Bué, me enojé. Y sí, tengo mis motivos.
Bueno, la cuestión es que lo que NO pueden entender los salames en sus pequeñas cabezas embutidas es que el "trabajo" tal como lo concebimos, no es más que la versión "capitalista" del trabajo, esa que, por ejemplo que viene al caso y ya que estamos, produce alimentos para 11 veces la capacidad de consumo interna (les suena??). El trabajo que dice que "hay que laburar 12 horas por día para fabricar tantos bulones como jamás puedas usar en toda la vida, ni la de tus hijos ni la de tus nietos". Es la misma ideología que sustenta que el trabajo sirve para pagar las cuentas del shoping: camisa que hace juego, juego de comedor, juego de consola, juguetes para el dia del niño. Porque es así, el consumo es el espacio "lúdico" del que no puede divertirse con otra cosa más que blandir su billetera al viento. Y trabajar para eso, 12, 13, 14 horas por día, uno o dos trabajos, los que sean necesarios, sólo para entrar en el juego de los "espejito de colores" que nos vende el enemigo. Porque seamos sinceros: somos sudacas y siempre lo seremos, queridos!!