
en un mundo muy chiquitito donde yo vivo
las personas salen de sus cajitas en los días L a V
(muchos S también)
(y cada vez más D en el planeta shoping )
y así medio a desgano
con la resaca del día anterior
y el anterior
entran en las fábricas
y oficinas
y computadoras
y máquinas
y comercios
para producir producir producir producir
vender vender vender
comprar comprar comprar
y volver a guardarse
en el cubil cama baño y comida
alquilado a usura.
en un mundo muy chiquitito donde yo vivo
las personas andan con bozal y correa
hasta que ya no los necesitan
porque se conocen el camino de memoria
en un mundo muy chiquitito donde yo vivo
las personas viven con la soga al cuello
disimulada en baratijas de dos vueltas de collar
y la hora señalada de lucir
la mediocridad de sus adquisiciones
en el todo por dos pesos
que tan pan y circo felices los hace
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Al que madruga dios ¡¿qué?!: las personas que viven o transitan por el centro rosarino, habrán notado que la mañana del 1º de mayo día del trabajador, amaneció stencileado con esta imagen y esta leyenda. Y como nada es casualidad en la calle, celebramos inflacionados, desabastecidos, oligarqueados y trenbaleados un año más de conmemoración de los derechos torcidos de la in-dignidad del trabajador de estos días que corren. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Y si te perdés, el collar tiene el teléfono de tu dueño, sabelo...
("Si un barrendero rosarino gana más que un maestro, no perdamos el tiempo en adiestrar a 30 animales salvajes en un aula" como dijo un pelotudo director de escuela en la radio la otra noche...)
"Mi blues de las seis y treinta me desespera"El mundo de la empleadapubliquez que me concierne, con la máxima burocratización de la estupidez y demases yerbas, no tiene desperdicio, pero merece un capítulo aparte el día en que deje de enfurecerme y pueda tomarlo con soda. Con soda que no me baja por el cuello, obvio.
SodaSsssssssshhhhhhhhhhhhhhh...
(beeerp!)
(sorry!)