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martes, 6 de mayo de 2008

chuta zombies!!

¿apagaste el fuego? ¿estas segura? porque esta mañana pusiste la pava y tomaste unos mates mientras armabas el bolsito, te cepillabas los dientes y buscabas las llaves... ¿estás segura de que apagaste el fuego? ¿o el próximo sonido de sirenas que escuches será el de los bomberos? ¿bien segura?

¿pusiste llave? ¿y verificaste así y todo que la puerta esté bien cerrada no sea que por esas casualidades de la vida, justo la cerradura se echó a perder? porque lo terrible, en realidad, no sería encontrar la casa desvalijada a la vuelta, sino descubrir que la gata se escapó y que probablemente se la comió un perro, y que jamás podrías sobrevivir a esa culpa inmensa de las tripas calientes de tu amor gatuno en el hocico de Toby el perro de dos casas al lado...

¿estás segura que vas a comer esa manzana después de los fideos? ¿y si se te pudren los hidratos de carbono adentro con la acidez de la manzana y te pasas toda la noche con gastritis? ¿cómo descontaminás tu cuerpo? ¿cómo dormís la cantidad y la calidad necesaria de horas para mañana estar lúcida en el trabajo?

El rito infalible de la buena fortuna dice que es vital atender el teléfono al tercer ring, porque si lo hacés antes, o después, una terrible noticia te deparará esa voz, quizás la muerte de tus seres queridos, quizás una bomba atómica que nos fulmine en el mismo momento en que apoyás el auricular en tu oído y apretás los dientes porque ya lo sabés, ya lo sabés...

Y a la noche, ya cansada, te desvestís por partes programadas como te enseñó el chamán ese de la TV, y entrás a la cama por el mismo lado, con el equilibrado orden de la mesa de luz, previa unción en cremas que se absorven por tus células y tejidos conectivos, y armás el amurallado equipo defensor de los osos de peluche, la cuenta de las ovejas vigilando que no se pierda ninguna, la almohada transversal y la gata centinela que te cuida sobre toda esta pila de neurosis que te protege de los zombies. Las habitaciones a oscuras están llenas de ellos.


Chuta zombies, las paredes te protegen, te aíslan, te encierran. Yo intento, una vez más, salir a la calle y trasvestirlas de arte.