y estoy de lo más feliz!
(L)
Toda la vida he sido una niña despótica. Ya llevo como 32 años de despotismo a diestra y siniestra. Revisando algunos viejos apuntes (antes del blog y esas cosas públicas) estuve releyendo mis cuadernos de terapia, sacando en cuenta cuán despótica he sido y sigo siendo. Supongo que de un tiempo a esta parte nada ha cambiado, ya que me considero, en estos momentos, una mujer de "caracter fuerte", cuando antes solamente una niña caprichosa. Ambas caracterizaciones esconden el mismo despotismo de siempre.
es que sigo siendo una piedra en bruto, esperando ser pulida, biselada, brillante, perfeccionada. Sigo sin encontrar en dónde posicionar toda la energía que tengo, las cualidades y cantidades que abundan en esta cabecita loca. Y mientras tanto, voy convocando gente a actividades diversas, a que me hagan el aguante, a saltar al vacío o salir en la fría madrugada por una docena de 

