Admito que yo no voté a Cristina, pero lo cierto es que ella fue ganando mi corazón día a día, como un acto de amor y de entrega absoluta, porque lleva adelante la "agenda" que siempre soñé, la que desde un humilde lugar hemos intentado sostener desde las organizaciones sociales y la comunicación popular, con aciertos y errores, pero siempre en defensa de los derechos humanos tan corrompidos en este país...
Acá el texto:
"Soy kirchnerista porque soy responsable; porque soy padre; porque la paternidad y la treintena me ablandaron el ego y el narcisismo; porque los hechos me demostraron que es muy fácil y simplista creer que uno haría las cosas mejor que los que las hacen y me ubicaron mejor en la realidad; porque dejé de creerme parte de una vanguardia iluminada y pasé a integrar las filas del populismo; porque en los últimos años la palabra política dejó de ser una mala palabra; porque con el kirchnerismo se instalaron temas que parecían acabados e imposibles de revivir; porque las discusiones sobre polítca dejaron de ser teóricas y utópicas para instalarse en la realidad concreta y cotidiana; porque con el kirchnerismo volvieron a escucharse palabras como Estado, justicia y distribución no sólo como parte de consignas panfletarias; porque no me creo tan puro como para no apoyar al gobierno pese a sus evidentes falencias y contradicciones; por la formidable asignación universal por hijo; por la notable reducción de los índices de desempleo, pobreza e indigencia; por la estatización de las jubilaciones; por los millones de personas que se pudieron jubilar sin haber hecho aportes; por los aumentos periódicos de jubilaciones y salarios; por la ley de medios; por la derogación de la ley de obediencia debida y por la inconstitucionalidad de los indultos; por el descabezamiento de las Fuerzas Armadas y la policía; porque el kirchnerismo tiene los enemigos políticos que yo quiero tener; por el apoyo constante a la producción y el fomento de las pequeñas y medianas empresas; por la estatización del correo, de las fábricas de aviones y de las transmisiones de fútbol; por haber puesto a los militares y a la Iglesia en su lugar; porque hoy no es conocido el nombre del jefe del Ejército; por el intento de la 125 y los discursos de Cristina en la Plaza de Mayo; por el espanto de los gorilas de toda clase; por la reinvidicación de los derechos de los pueblos originarios; por la ley de bosques; por la futura ley de entidades financieras, por los discursos de Cristina en general; por la ley que refuerza los derechos de las empleadas domésticas; por el principio de no reprimir las protestas sociales; por el apoyo a las cooperativas de construcción de viviendas; por autoproclamarse como un gobierno popular; por la fiesta del bicentenario; por la ley de medicamentos genéricos; por haber descolgado el cuadro de Videla y por haber colgado los cuadros de próceres latinoamericanos en la Casa Rosada; por la amistad con los gobiernos latinoamericanos que impulsan el socialismo del siglo XXI; por canal 7 y por canal Encuentro; por la ley de inmigrantes; por la derogación de la ley de flexibilización laboral; por el apoyo a las Madres de Plaza de Mayo y por acompañar la búsqueda de hijos de desaparecidos por parte de las Abuelas; porque muchos periodistas e intelectuales que respeto son kirchneristas y porque muchos periodistas e intelectuales nefastos son furiosos antikirchneristas; porque ya no vienen cada dos meses los representantes del FMI a dar órdenes a los ministros de Economía; por no haber cedido a los pedidos de ajuste de la oposición tras perder la elección legislativa; por el aumento para el presupuesto destinado a la educación; por la expropiación de la ESMA; porque imagino que si no se dejara influenciar por su antiperonismo mi papá sería kirchnerista; por todo lo que falta; porque sé que estoy muy lejos de vivir en una sociedad ideal pero que lo único que puedo hacer para acercarme a eso es empujar al gobierno criticándolo y corriéndolo pero también reivindicando sus conquistas; porque si se cae el kirchnerismo no viene un gobierno revolucionario y superador sino uno de derecha y reaccionario; me siento kirchnerista no porque sea un adulador incondicional de Néstor y de Cristina sino porque sé que sus zonas oscuras y las presuntas mafias que las sostienen no son patrimonio exclusivo de este movimiento sino de toda la sociedad, y nadie tiene por qué sentirse al margen de ella; soy kirchnerista porque creo que para cruzar el río hacia la orilla más limpia primero hay que embarrarse los pies."

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(Pino qué pena qué decepción tan grande, devolveme mi voto!!)