
De vivir en la calle Rosas (ok, juan manuel de, pero Rosas al fin!) ahora me voy para el porteño barrio de Flores! lo mío, como verán, sigue en la onda ecológica-naif que me caracteriza.
Conocí Flores una vez que fui a comprar un acolchado para mi hermana la Coque, allá por calle Rivadavia, y me pareció un re quilombo de gente. Corría el mes de abril del 2008 (uuuh!). Luego, volvimos a ir y pasar y pasar y pasear por sus vidrieras y sus calles una y otra vez y así es como le fui agarrando el gustito. Básicamente porque Flores tiene una diagramación bastante cuadricular en sus calles, algo bastante inusual en Baires cortada de diagonales, vías y callejones sin salidas, así que cuando empezamos la búsqueda hogareña el lugar ya me parecía bastante amistoso. Salvo el tren. El tren obvio, que no hay animal más extraño al paisaje rosarino que un tren. El tren es un bajón, el tren que pasa por Flores y va a Once es un RE bajón, pero bué, hagamos de cuenta que no lo veo, no lo escucho, no existe... (igual si lo veo venir por las vias mas vale que no me cruzo la calle, je)
Flores, les decía, es un barrio con mucha historia, uno de los más viejos de Baires. Hay algunas casas que tienen dos mil años, casas de barrio, lindas, me imagino desde donde Oliverio veía colgar los pechos de las pebetas, desde donde Arlt (hijo pródigo de Flores!!) habrá pensando alguna que otra Aguafuerte. Flores tiene una iglesia muy vieja muy vieja, rodeada de dos pasajes (Pescadores y Salala, creo) de adoquines que parece que uno entra en el tunel del tiempo... Flores también tiene el parque Avellaneda, la Plaza de Flores, las mueblerías por Rivadavia, la zona roja por Yerbal y Bacacay, los boliches, el subte A y otro más en el "Bajo Flores" que ya me dijeron que no vaya para ese lado que es peligroso (¿?) y que más... no sé qué más, me gusta, tiene la pulenta del rioba, eso me gusta. Y ruido y zona comercial y transporte. Es multifacético esquizoide, maso como yo con mis múltiples personalidades. Una cuadra barrio, una cuadra te lleva puesto el tren, una cuadra barrio, otra cuadra te lleva puesto el subte, y a la otra te caes en un agujero negro y nadie vuelve a saber de tí ni de tu blog.
En fin, que conseguimos casita ahí. Hermosa la casita, tiene ambientes grandes y mucha luz y la cocina grande y balcon pa' la Totoni, condición irrevocable del contrato de mutación. Y eso. Armando de a poco la cucha. Tengo los dias contados acá para la mudanza de Rosario y la verdad que mi casa está dada vuelta y no sé qué hacer con muuuchas cosas que no me quiero llevar pero que no quiero tirar asi que... bueno, ya veré...
En fin, chicas de Flores como yo, les dejo a Oliverio para que las cuide:
EXVOTO
(A las chicas de Flores)
Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.
Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamás -empavesadas como fragatas- van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes, se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran, como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé, ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a todos los que pasan por la vereda.
(aguante leer en el tranvía!!)